Un ágora en mi cole

Institut Escola Arts · Barcelona

Ágora y espacio de exposición

Diseñar espacios de aprendizaje que se conviertan en el alma de un centro educativo que apuesta por el arte como motor de crecimiento es siempre un reto y, al mismo tiempo, una oportunidad. Para ImagineSchool, además, supone encontrar una afinidad profunda en la manera de entender el arte como canal emocional de aprendizaje activo.

En el caso del Institut Escola Arts, recientemente inaugurado en su nueva sede, el equipo directivo tenía una idea muy clara: crear un espacio de ágora y exposición que funcionara como lugar de encuentro, comunicación y expresión, donde la belleza y el arte actuaran como hilo conductor de la vida escolar.

Desde la lógica simbólica del círculo, entendido como espacio de igualdad, diálogo y centralidad, se desarrolló una solución clara y reconocible que no renuncia a la asimetría ni a la flexibilidad de uso. Un espacio diseñado desde criterios de neuroarquitectura, que favorecen la participación, la atención compartida y el vínculo emocional, y que permite acoger presentaciones, exposiciones, actividades pedagógicas y encuentros con familias y comunidad educativa.

La apuesta del centro por la calidad, la durabilidad y el bajo mantenimiento se traduce en el uso de materiales nobles, como el graderío de madera de castaño, que aporta calidez y robustez, y los murales laterales realizados en tablero estratificado de alta calidad. La preminencia de la madera introduce, además, principios de biofilia, reforzando la conexión sensorial con materiales naturales en el interior del edificio.

Para potenciar el carácter cercano y artístico del espacio, se incorporan murales que delimitan el ágora, piezas artísticas suspendidas coordinadas con los ventanales y la iluminación, y una alfombra XXL que enfatiza la geometría circular. El espacio expositivo se concibe como una instalación continua, respetando la curvatura y la coherencia espacial del conjunto.

Meses después de la inauguración, Albert, director del centro, confirmó el impacto del proyecto: el ágora se ha convertido en un semillero de iniciativas educativas, un lugar donde surgen ideas compartidas entre alumnado y profesorado y donde se recibe a las familias. Un dato lo avala: este curso, el centro ha recibido más solicitudes que plazas disponibles.

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